domingo, 23 de octubre de 2011

Los rincones de actividad en la etapa de educación infantil

Publicado en Sevilla el Miércoles 23/04/08.
Por Francisco Oñate Marín 
Hace algunos años, cuando inicié mis estudios de magisterio, mi idea acerca de los agrupamientos y la organización espacial en la escuela se remitía a la que yo había vivido durante mi infancia, que era la habitual en aquella época y que se caracterizaba porque todos los alumnos/as normalmente estábamos distribuidos dentro del aula en filas y separados unos de otros. Se nos organizaba de tal forma que pudiéramos atender en todo momento a lo que decían nuestros maestros/as (actitud pasiva del aprendiz), por lo que hacíamos todos al mismo tiempo las mismas actividades y a todos se nos pedía el mismo ritmo en su ejecución, de modo que el trabajo en grupo era bastante escaso y se limitaba a ocasiones o celebraciones especiales, como por ejemplo el día de la Paz o la fiesta del otoño.
Hoy día la cosa ha cambiado mucho, sobretodo en la etapa de Educación Infantil, donde se han empezado a aplicar los métodos promulgados hace ya algún tiempo desde la Escuela Nueva (Freinet, Decroly, Montessori…) y sobretodo los de Piaget, Vigotsky y Ausubel, situándonos en la pedagogía personalizada, donde se respetan los ritmos, la individualidad, las relaciones espontáneas y donde los intereses y necesidades se constituyen en el principal motor de aprendizaje del alumnado a través del trabajo cooperativo y los agrupamientos flexibles.
Así pues, teniendo en cuenta que el niño de entre tres y seis años necesita moverse, experimentar, comunicarse y, en definitiva, jugar para aprender, una alternativa magnífica para ello es la organización de la clase de Educación Infantil por rincones de actividad, posibilidad cada vez más extendida en esta etapa, ya que favorece la participación e implicación de todos los niños y niñas en la construcción de sus conocimientos a través de una pedagogía activa que incluye momentos para el trabajo individual, por pequeños grupos y de modo colectivo. Por tanto, este tipo de organización espacial es ideal para la atención a la diversidad, en el sentido de que nos permite atender en todo momento a las necesidades de cada uno de nuestros alumnos/as y considerar que no todos tienen el mismo ritmo de trabajo.


En este sentido, me gustaría resaltar que organizar la clase en rincones de actividad no significa tan sólo cambiar la distribución del espacio, no vale para nada dividir el aula en diferentes espacios si seguimos haciendo lo mismo que antes. No es sólo esto a lo que me refiero, pues el trabajo por rincones de actividad implica además una concepción diferente del niño y de la niña, del maestro o maestra y de la metodología de trabajo basada en los siguientes principios metodológicos: el principio de actividad, el enfoque globalizador, el juego, el aprendizaje significativo, la socialización, el desarrollo de la creatividad y la vida cotidiana como fuente de recursos y experiencias. Es decir, se trata de una nueva perspectiva que parte de la idea de que, como decía Piaget, “todo cuanto enseñemos al niño impedimos que lo invente”, o lo que es lo mismo, la propuesta de rincones de actividad es un intento de mejorar las condiciones que hacen posible la participación activa del niño/a en la construcción de sus propios conocimientos.
Pienso que a través de esta metodología los maestros/as debemos comportarnos como facilitadores, mediadores y orientadores en los procesos de aprendizaje de nuestro alumnado, para lo cual respetaremos su diversidad, su interacción y sus intereses, e intentaremos mantener un ambiente agradable, de diálogo y cooperación. Se trata de intentar que los alumnos/as desarrollen su autonomía, potenciando la capacidad de elección de las actividades que deseen realizar, para lo que se utiliza el principio de libre circulación (les permitiremos escoger libremente los rincones previamente propuestos, con el único límite impuesto por la capacidad espacial de éste –no es recomendable que haya más de 4 ó 5 niños/as por rincón-).
Otra pregunta que deberíamos hacernos antes de abordar el trabajo por rincones en Educación Infantil se centraría en ¿por qué trabajar por rincones? Desde mi punto de vista, es la mejor forma de organizar el trabajo en la etapa de Educación Infantil, ya que las ventajas son muy numerosas tanto para maestros como para alumnos.
Así, con respecto a los maestros, trabajar por rincones nos permite dedicar una atención más individualizada a cada niño/a, facilita el seguimiento individual y constante de sus progresos y dificultades, planificando actividades de aprendizaje adaptadas a sus conocimientos previos, dinamizando y observando los distintos focos de acción y garantizando el tiempo suficiente para el desarrollo de las actividades emprendidas. Es decir, la organización por rincones facilita nuestro trabajo a la vez que lo enriquece.
Con respecto al alumnado, los rincones potencian su iniciativa, su autonomía, su creatividad, su imaginación, su sentido de la responsabilidad y sus ganas de aprender; les permiten aprender a trabajar en equipo, a colaborar y a compartir conocimientos; les ayuda a ser conscientes de sus posibilidades, a dar valor a sus progresos, a aceptar los errores, a seguir trabajando y a no rendirse fácilmente ante las dificultades. Y todo ello porque la actividad lúdica que envuelve a la actividad en los rincones es la forma genuina de expresión y comunicación que inicia al niño y a la niña en su contacto directo con el mundo que le rodea.
En cuanto a cómo podemos organizar los rincones, considero conveniente señalar una serie de pautas metodológicas orientativas.
En primer lugar cabe decir que los rincones suponen una metodología más creativa y flexible, en la que los niños y niñas aprenden a observar, explorar, manipular, experimentar, descubrir, crear,... a la vez que se divierten.
Por otra parte, cada rincón debe contar con materiales suficientes y éstos han de estar debidamente ordenados y estructurados, de forma que los niños/as sepan dónde acudir y encontrar lo que necesitan. Un cierto orden contribuirá a que pronto el niño y la niña sepan dónde encontrar y guardar cada cosa, sin necesidad de acudir necesariamente al adulto. La conservación del material tanto a nivel estético como de seguridad se puede hacer implicando a los niños y a sus padres. Así, por ejemplo, recomiendo la participación de la familia a través de talleres de reparación de los materiales, de la ambientación y decoración de rincones, de la confección de materiales…, ya que ésta es una forma idónea y creativa de aproximación entre ambos contextos: familia y escuela.
También es imprescindible que los maestros/as planifiquemos cuidadosamente las actividades, de manera que cada niño/a vaya pasando de forma libre a lo largo de un período de tiempo (semana, quincena,...) por todos los rincones de actividad, para lo cual es aconsejable por ejemplo la utilización de un sistema de cupones que nos permita cerciorarnos de ello.
Los rincones han de estar bien delimitados y diferenciados, adaptarse al momento evolutivo y tener cierto nivel de permanencia, lo que asegurará mayor seguridad y autonomía a los niños/as. Con ello se establece una dinámica, unas relaciones, unas actividades y rutinas que permiten al alumnado la adquisición de hábitos, tan importantes en esta etapa.
Dentro de la actividad-juego por rincones se podrán llevar a cabo actividades libres (el niño juega libremente), guiadas (explicamos en la asamblea qué hay que hacer y luego el niño/a lo hace en los rincones) o acompañadas (lo acompañamos mientras realiza la actividad). Para ello el aula se dividirá en los rincones, destacando entre los más habituales y significativos: el rincón del artista (ideal para que el niño/a vaya desarrollando la creatividad, la libre expresión y la expresión plástica), el rincón de juego simbólico y dramático (también llamado la casita, la tienda, la cocinita o rincón de los disfraces, es óptimo para que tenga situaciones afectivas y comunicativas, además de para que pueda desarrollar la creatividad, la capacidad de representación, el pensamiento creativo, la fantasía y la imaginación), el rincón de la biblioteca y las letras (muy adecuado para favorecer la intercomunicación, estimular la lecto-escritura y la maduración grafo-motriz y para ir estimulando el gusto hacia los libros y la lectura), el rincón de lógica-matemática y las construcciones (propicio para desarrollar el pensamiento lógico, la motricidad fina, la creatividad y para contribuir a crear hábitos de orden) y el rincón del ordenador (con el fin de ir acercando al niño/a a esta herramienta tan indispensable en la sociedad actual).
En conclusión, pienso que la metodología por rincones es una herramienta imprescindible para posibilitar la adecuada consecución de la finalidad de la Educación Infantil, es decir, para potenciar el desarrollo integral del alumnado en todas sus potencialidades, entendido éste desde una perspectiva global del individuo, pues como dijo el conocido maestro y pedagogo italiano Loris Malaguzzi: “Sentirse entero es para el niño una necesidad biológica y cultural: un estado vital de bienestar”.
Francisco Oñate Marín es Maestro Especialista en Educación Infantil. http://www.ellapicero.net/node/2529 consultado
16-V-2011.